Este sábado ha tenido lugar en Málaga un momento que me gustaría que recordaremos como el «Estallido de los silenciados».
Nacho Calderón y María José Corel han sido los responsables de un encuentro que todos nosotros necesitábamos, que todos nosotros intuíamos y que se materializó en este #WorkShopOrienta.
Por primera vez familias, profesionales, estudiantes, activistas y silenciados nos reunimos en un espacio común, con una misma mirada y con un mismo objetivo: «algo tenemos que hacer».
Raúl López, (aunque conocido en redes, un gran descubrimiento personal en vivo para mi) lo sintetizó muy bien cuando se dirigió a mi, y agarrándome del hombro me dijo:

Qué gusto hablar con gente que 
habla tu mismo idioma.
Y es cierto, ha sido la primera vez desde que me impliqué personalmente en esta lucha por la #RevoluciónInclusiva que no he tenido la sensación de tener que ajustar mi discurso, sea cual fuere, a un público que no está preparado para comprenderte. Hablar sin tener que convencer.
Y todos los que allí nos reunimos, personas venidas de toda España nos percatamos de esa sensación de alivio, de apoyo, de esperanza o desesperanza, de lucha y de cambio necesario. Como dijo en varias ocasiones, el también desvirtualizado compañero de viaje Alejandro Calleja: todos a una, sabiendo a dónde vamos, sabiendo qué queremos.

EMOCIONES DESBORDADAS

La descarga emocional inicial era absolutamente necesaria. Todos veníamos cargados de unas enormes ganas de «contar» lo que nos ocurría, la incansable lucha por la que veníamos pasando, los avances y retrocesos, los portazos y sinrazones… Una emoción que por momentos salía rodando de los ojos en forma de lágrima condensada de algunos de los que allí compartíamos las experiencias de todo el que tomaba el micrófono de la rabia.

Y es cierto que esa rabia era rabia emocionada y tensionada, pero a la vez era una llamada sosegada y relajada al cambio, sin ánimo de ofender, sin espíritu violento. Como nos comentó Nacho Calderón en uno de los descansos, una forma de contar el «basta ya» de forma empática, sin ofender, sin molestar, solo buscando fraternidad y comprensión.

COMIENZA EL TRABAJO

Luego de toda esta descarga inicial comenzaron los talleres, centrados en desengranar los problemas que están haciendo que nuestras escuelas sean segregadoras y excluyentes: qué está pasando en las escuelas, problemas con el informe psicopedagógico y qué ocurre con la legalidad vigente.
Tres talleres que aportaron mucha luz y que se recogieron en estas conclusiones que comparto:

Personalmente estuve trabajando en el de la Evaluación Psicopedagógica, donde se denunció el problema que existe con el etiquetaje «forzoso» del alumnado a cambio de la oferta de recursos: si esto quieres esta etiqueta necesitas. Problema para obtener un recurso, en lugar de recursos para resolver un problema.
Algo que tenemos que atajar, que abordar sin tapujos, denunciando ante la Convención de Derechos Humanos. Y, como también apuntó alguien, llamando a la objeción de conciencia de los profesionales ante esta injusticia y vulneración de los derechos fundamentales de los niños.

También quisimos recoger el agobiante trabajo al que se somete al Orientador de los centros educativos, con funciones inacabables y burocracia absorbente que les lleva a la necesidad de emitir dictámenes sin tiempo de realizar estos ajustes que darían utilidad real a la evaluación psicopedagógica. Orientadores que deben cuestionarse hasta dónde tienen ellos poder para emitir un diagnóstico educativo (porque clínico no pueden), y hasta dónde tienen ellos poder para negarse a hacer estas prácticas.

Mi aportación

Mi aportación fundamental la centré en la descontextualización de la Evaluación Psicopedagógica, centrándose exclusivamente en los déficits del alumno y obviando por completo los déficits del contexto que convierte al alumno en problema. Me gustaría compartir con mis compañeros de taller el post que escribí hace unos meses en el que explico de forma más extensa lo que ayer solo pudimos esbozar: DE LA IMPORTANCIA DEL CONTEXTO EN LA EVALUACIÓN PSICOPEDAGÓGICA

Y como posible solución a este problema hablamos sobre la necesaria conexión de la Evaluación Psicopedagógica con las Barreras a la Participación. La Evaluación Psicopedagógica debe partir de un análisis de las necesidades educativas del Aula, evaluando a todos sus alumnos, y a partir de aquí, comparar y contrastar estas necesidades con el contexto en el que estos alumnos aprenderán: valorando espacios, ambientes, formas de organizar al alumnado, metodologías y diseños didácticos. Confrontando esas dos vertientes del proceso de enseñanza alumno-contexto, el orientador, junto al docente, podrán valorar las barreras a la participación que encontrarán sus alumnos, y desde aquí, proponer alternativas en estos diseños para que todos ellos progresen en sus aprendizajes. 
En esta fase del proceso, el maestro de PT o de AL, tendría la importante misión de aportar recursos, adecuaciones, adaptaciones, ayudas y apoyos dentro del aula que consigan destruir esas barreras a la participación. 
Por tanto mi enfoque de Evaluación Psicopedagógica pasaría a ser holístico, contextualizado e interactivo (aspectos que define la normativa), y conseguiríamos que tuviese una función orientadora para todos los alumnos que configuran la realidad completa de un aula. 

Os invito a conocer la propuesta de Alba García Barrera sobre el término NECESIDADES EDUCATIVAS PERSONALES (NEP)

CONCLUSIONES

Y aunque no pude estar en este tramo final, os dejo las conclusiones de los grupos en este vídeo

JORNADA DE ENCUENTROS

No quiero terminar este post sin hablar de los maravillosos encuentros personales que tuve ocasión de experimentar en esta jornada de ayer.

El primero y más emotivo es el de ver, tocar y hablar bajo un mismo cielo con una madre coraje, compañera de viaje en MesasNEE y gran, gran amiga Belén Jurado, por la que siento una admiración importante, pero especial debilidad. No pude conocer a Rubén ni a Lucía y su hermano, pero están siempre en mi corazón.
También momentos especiales para desvirturalizar a Alejandro Calleja, Carmen Morales, Olga Galve, Marta Sánchez, Susana Fajardo, Susana (Sue PV), y tantos otros que no voy a nombrar porque tendría que llegar hasta los 100 que nos reunimos. 

Agradecer a Nacho Calderón su entrega y seriedad con la que ha organizado este encuentro y con el que me une, además de una tierra – Málaga-, una idea: inclusiÓN

Deseo que este encuentro sea el germen de algo grande, el estallido de los silenciados 
que resuene con fuerza en los oídos de los que nos quieren callar