La nota de la oposición no define a un buen docente.
Llevo 18 años preparando a opositores de maestros de Pedagogía Terapéutica en Aula Desigual, y también he tenido ocasión de preparar en la especialidad de primaria y siempre me he preguntado lo mismo: ¿es nuestro sistema de oposiciones realmente justo?
En toda mi dilatada experiencia profesional en torno a la escuela inclusiva, he tenido la oportunidad de formar a cientos de docentes en la adquisición y puesta en práctica de valores como la colaboración, la accesibilidad, el respeto a las diferencias individuales, el multinivel y la importancia del interés del alumnado en su proceso de aprendizaje.
Hemos puesto valor a que “nadie quede fuera“, a que la escuela inclusiva debe ser una escuela para todos y que el diseño universal debe existir como principio trasversal en cualquier modelo educativo.
Pedimos a nuestro profesorado que domine estrategias y conocimientos didácticos relacionados con:
– La inclusión
– El DUA
– La competencia digital
– Las situaciones de aprendizaje
– El trabajo cooperativo
– La evaluación competencial
– Aprender a aprender
– …
Sin embargo, cuando ellos mismo deben mostrar al tribunal todo su potencial como docentes, sus competencias profesionales, sus conocimientos aplicados a la práctica y su creatividad docente, el sistema de oposición con el que se encuentra les invita a presentar todo esto de una forma mecánica, repetitiva, memorística, sujeta al estrés del tiempo para exponerlo y con escasos valores para la evaluación auténtica de sus credenciales como docentes.

En estos 18 años como preparador he tenido la ocasión de preparar a cerca de 400 opositores/as, y he visto personas muy preparadas, con una vocación potente y sincera hacia la educación que han visto truncados sus sueños por no tener buenas habilidades memorísticas o por tener bloqueos psicológicos por las presiones a las que se ven sometidas en tan poco lapso de tiempo. Quedarse fuera por cosas como estas:
– El sistema está obsoleto, con temarios regulados en algunos casos por órdenes que tienen 30 años, como el caso de maestros y profesores de enseñanza secundaria. Un temario que no se ajusta a la realidad de las aulas del período en el que vivimos y que sigue en la eterna promesa de actualización que ningún gobierno acomete.
Y con esta propuesta de temas desactualizados, un docente debe preparar una serie de temas en los que se les pide que se ajusten a la realidad de las aulas, con ejemplos prácticos, con valoraciones propias y con el uso de esquemas, y todo ello en dos horas. Sueltas un tema memorizado hasta la saciedad y esperas que el criterio del tribunal coincida con la propuesta de un tema que nadie sabe con qué criterios debe abordarse.
– Debemos demostrarle al tribunal que vamos a ser unos docentes que conocen el currículo competencial pero se lo demostramos de manera memorística.
– Debemos conocer todas las estrategias que lleven a minimizar las barreras en el aula para que todo el alumnado pueda participar, pero en nuestras pruebas orales solo podemos usar pizarra y voz, limitando las posibilidades de participación y de expresión de competencias al mínimo.
– Igual ocurre con la competencia digital docente y discente. Debemos hacer ver al tribunal que somos expertos TIC pero sin poder usar las TIC por decreto. Demostrar competencias sin herramientas digitales.
– Debemos enseñar al tribunal que el opositor u opositora es una gran conocedora de las habilidades y estrategias cognitivas y metacognitivas que debemos controlar para facilitar el aprendizaje del alumnado, pero escrito en un supuesto práctico en menos de dos horas y exigido, también por decreto, que refieras normativa, autores, elementos curriculares y conclusión. Vamos, que puedes decir en tres líneas cómo se trabaja la competencia para aprender a aprender.
Y así podríamos seguir con todo el modelo rígido y encorsetado que requieren estas oposiciones que mañana arrancan en toda Andalucía para los cuerpos de enseñanza secundaria.
Solo quiero transmitirles mi ánimo a todos y todas. Aprobar este examen no te hace mejor docente, solo es un trámite administrativo alejado de lo que es y siente un auténtico docente. Si no te va bien recuerda que debes buscar la forma de enfrentarte a este modelo de oposiciones, pero no pongas en duda tus habilidades y competencias para ser un buen docente.
Un buen docente sabe que la nota de un examen no define a un alumno. Y tú, eres un buen o buena docente. No lo olvides.
Suerte, que seguro que la necesitarás.
Fuente de las imágenes: elaboración propia mediante inteligencia artificial (OpenAI).
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